Con la lluvia, llegó el otoño, y con el otoño, el tiempo del vino.
Fueron necesarias cuatrocientas treinta y cinco páginas para llegar a un día, lunes; a un título, río abajo; y a una frase. Mejor dicho: a un rememorar, un preciosismo, una fortuita caminata.
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El bosque es grande. La oscuridad también. Hay veces que un pequeño gorrión picotea las migajas. No soy más que eso. Ni siquiera eso.
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