Tal como Ikónnikov, aquel hombre viejo y andrajoso, profeso una moral grotesca y ridícula: no creo en el bien, creo en la bondad.
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El bosque es grande. La oscuridad también. Hay veces que un pequeño gorrión picotea las migajas. No soy más que eso. Ni siquiera eso.
biblioteca mínima
Y si creemos en las dos cosas?
Y si tratamos de hacerlas realidad en nuestas vidas?
Esta mínima es de largo aliento. Comno una respuesta a una pregunta que uno se ha formulado una y otra vez.
no, nada de las dos cosas: demasiadas barbaridades se han hecho en nombre del “bien”.