Grossman. Alguien debiera escribir un tratado sobre los distintos tipos de angustia en los campos: una te oprime, otra te agobia, la tercera te ahoga, no te deja respirar. Y hay una especial: una que ni te ahoga ni te oprime ni te agobia, sino que te desgarra por dentro: como un monstruo de las profundidades del mar que, de improviso, sale furioso a la superficie.
El bosque es grande. La oscuridad también. Hay veces que un pequeño gorrión picotea las migajas. No soy más que eso. Ni siquiera eso.
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