Anatomía del despojamiento. Paso uno. Mientras el oficial miraba, en los ojos discutía con el viejo soldado, curvada, sobre un papel a medio desplegar (no el barquito); la adivina había escrito que permanecerían juntos, lo sentía, profundamente, viviendo cada uno su propia vida. De un trabajo como ése, pensó, queda un hombre mixto, bastardo; rejunte desparejo, pedacitos de película mal compaginados. El valor de la mirada no cabría en la examinación, una pequeña huella de sus labios (de él) el contrasímil, su aliento, cianotípico, posiblemente; sí. Todos los oficiales del mundo, cuando ofrecen un cigarrillo, al prisionero, sudan: ¿cuál fue el motivo del pánico? No podría responder, por ejemplo, soy judío, aunque llevara como lastre un sentimiento de superioridad frente a los navegantes; ni darse por enterada: toda una comedia, indecencia. Siempre es posible encontrar una opción más fácil que vivir, no siempre es sencillo encontrar opciones o vivir.
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